LA DEUDA HISTÓRICA CON LAS MUJERES EN VALLEDUPAR

Por: Valledupar Cómo Vamos

Valledupar atraviesa una metamorfosis urbana irreversible, bajo la cual se esconde una fractura social silenciosa que ninguna administración ha logrado sanar, pues los datos consolidados del último año no dejan margen para la interpretación: la capital del Cesar es un territorio hostil para la autonomía, el desarrollo y la vida misma de las mujeres.

Al tratar de entender por qué la equidad de género en nuestra ciudad sigue siendo una utopía de escritorio, debemos conectar, al menos, tres variables que la lectura oficial siempre analiza de forma aislada: la violencia intramural, el secuestro del tiempo y la exclusión del mercado laboral.

La inseguridad en el hogar

Según datos de la Fiscalía, encontradas en el Observatorio Nacional de Violencias de Género, en Valledupar las cifras judiciales y de salud pública son el síntoma más doloroso de una enfermedad estructural. Que en 2025 se hayan procesado 1.184 víctimas de violencia intrafamiliar y que el 76,7% de ellas sean mujeres (908 casos frente a 202 hombres) destruye el mito del hogar como un refugio seguro. En Valledupar, para más de novecientas mujeres, el agresor duerme en su cama o en la habitación de al lado; la pareja o expareja representa casi la tercera parte (27,70%) de los victimarios identificados.

A esto se suma el repunte de 346 casos de violencia física reportados por SIVIGILA en 2025 -fijando una tasa de 117,8 por cada 100 mil habitantes- y una pavorosa alerta en la infancia: las valoraciones forenses a menores alcanzaron 71 casos, el pico histórico más alto desde 2016, ensañándose principalmente contra las niñas y adolescentes, quienes ponen el 57,7% de las víctimas.

Lo que pretende explicar esta situación no es la falta de voluntad de las mujeres vallenatas; es la falta de autonomía económica, un derecho que les ha sido arrebatado desde la cuna mediante la imposición del trabajo doméstico.

Tiempo disponible y exclusión económica

La Encuesta de Percepción Ciudadana de “Valledupar Cómo Vamos” destapó la raíz del problema al medir el uso del tiempo. Mientras un 13% de los hombres en Valledupar declara no dedicar una sola hora al día a las tareas del hogar, el 36% de las mujeres se ven obligadas a regalar entre 5 y 6 horas diarias a limpiar, cocinar y cuidar, una cifra que asciende a más de 8 horas para el 13% de la población femenina. Esta «pobreza de tiempo», más que amor filial, es un mecanismo de exclusión sistémica que avanza entre generaciones como un legado cultural que no se cuestiona.

Una mujer que gasta un tercio de su día en labores no remuneradas no puede competir en el mercado laboral y las consecuencias están a la vista: la ocupación masculina en la ciudad ronda el 70%, mientras que la femenina está estancada en un rezago histórico de entre el 35% y el 45%. Sin empleo formal, relegadas al comercio informal o a la dependencia absoluta del ingreso del cónyuge, las mujeres quedan atrapadas en la vulnerabilidad monetaria. Lo dicen las cifras oficiales: el 48% vive en la pobreza.

No denunciar al maltratador es, muchas veces, una estrategia de supervivencia económica para no dejar sin comida a los hijos en una ciudad donde los últimos datos de la encuesta pulso social del DANE reveló que el 46% de los hogares consume dos o menos porciones de alimentos al día.

La situación de salud pública enfatiza este escenario de abandono. Una razón de mortalidad materna que escala a 256 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en el departamento del Cesar es el reflejo de un sistema que falla en el momento de mayor vulnerabilidad de una mujer. Asimismo, en Valledupar, mantener tasas de embarazo adolescente por encima del promedio nacional (32 nacimientos por cada 1.000 jóvenes de 15 a 18 años) perpetúa la fábrica de exclusión: niñas criando niños, cancelando su futuro educativo antes de llegar a la mayoría de edad.

Modelos de éxito: ¿Qué pueden enseñarnos otras ciudades?

Para avanzar en la solución de estos problemas, el programa “Valledupar Cómo Vamos” sugiere mirar experiencias exitosas dentro y fuera de Colombia que demuestran cómo la voluntad política transforma estas realidades:

El Sistema Distrital de Cuidado de Bogotá («Manzanas del Cuidado»): Un modelo galardonado internacionalmente que descarga a las mujeres de los trabajos del hogar no remunerados. En un solo espacio geográfico, la ciudad ofrece servicios de lavandería comunitaria, guarderías y comedores para quienes están a cargo del cuidado, mientras ellas estudian el bachillerato, reciben atención psicológica, se capacitan en habilidades digitales o acceden a servicios de salud. Se puede consultar el tema en https://sistemadecuidado.gov.co/

La estrategia de Empleabilidad Focalizada de Medellín: A través de programas específicos y alianzas con el sector privado, la Oficina Pública de Empleo de Medellín ha impulsado la inserción laboral de mujeres jefas de hogar y jóvenes en industrias tecnológicas, rompiendo el sesgo informal y garantizando autonomía económica real como escudo contra la violencia de pareja. Sugerimos consultar a través de:

El programa de Centros de Desarrollo Infantil (CDI) integrales de Barranquilla: Una red de atención a la primera infancia que funciona con horarios extendidos. Esto permite que las madres solteras o trabajadoras puedan vincularse a jornadas laborales completas con la tranquilidad de que sus hijos reciben nutrición y educación inicial de calidad. https://barranquilla.gov.co/gestionsocial/atencion-a-la-primera-infancia

Lo que “Valledupar Cómo Vamos” sugiere para romper el ciclo.

Las acciones institucionales en este frente, normalmente se centran en crear nuevas dependencias, realizar diagnósticos, crear nuevas rutas o campañas puntuales sin que estas impacten de manera positiva la realidad de las mujeres de manera sostenida. Más allá de la actuación policial se requiere una solución estructural. Todo nos lleva a sugerir la creación e implementación inmediata de un Sistema Municipal de Cuidado financiado y robusto.

El municipio debe asumir la tarea de cuidar a los niños, a los enfermos y a los adultos mayores mediante infraestructura pública en las comunas más afectadas por el desempleo y la violencia intrafamiliar. Solo liberando el tiempo de las mujeres podremos abrirles las puertas de la educación técnica, el empleo formal y la verdadera libertad.

Seguir ignorando esta radiografía no solo es éticamente inaceptable; es condenar el desarrollo de Valledupar. Ninguna sociedad puede prosperar si la mitad de su población está obligada a elegir entre la pobreza de tiempo o el peligro de su propio hogar. Es hora de pagar la deuda histórica con las mujeres vallenatas.

Valledupar Cómo Vamos es una iniciativa del sector privado y la academia que hace seguimiento a las políticas públicas del municipio y contribuye con propuestas para mejorar la calidad de vida. Generamos y difundimos información técnica, confiable e independiente para fortalecer la toma de decisiones de ciudadanos, instituciones y autoridades.

Los socios de Valledupar Cómo Vamos son: Centro de Estudios Socioeconómicos y Regionales- Cesore, Radio Guatapurí, El Pilón, Inversiones Pameca S.A., Comfacesar, Colegio Santa Fe, Castro de Quintero & Cía. S.C.A., Endogastro del Cesar S.A.S., MS Construcciones S.A.S., Orbe Construcciones, Fundación Carboandes, Cámara de Comercio de Valledupar, Universidad UDES y Comité Intergremial del Departamento del Cesar.

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